CASA PASIVA DE MADERA Y PAJA
MADRID
La casa se ubica en Mataelpino, perteneciente al municipio madrileño del El Boalo, en el entorno próximo de La Pedriza y la Sierra de Guadarrama. Situada en un terreno retirado del casco urbano con forma triangular, pero con la posibilidad de conseguir una buena orientación hacia el sur.
Los promotores, una joven pareja sin hijos, querían establecerse a corto-medio plazo en este entorno donde pudieran disfrutar de la naturaleza de una manera que la capital no les permitía.
Volumen y programa
Dos piezas dispuestas en L, ubicadas en la parte más oriental de la parcela y adosadas lo máximo posible al lindero con el vecino, permiten crear un espacio amplio para el acceso de los vehículos, que quedan finalmente resguardados bajo una pérgola de madera.
La pieza transversal a la vivienda será permeable, mediante una sucesión de llenos y vacíos, permitiendo el recorrido peatonal perimetral del volumen principal, así como el acceso al cuerpo cerrado, donde se alojarán el trastero y la sala de máquinas.
La vivienda contará con un programa sencillo, dando prioridad a los espacios comunes. Apenas serán necesarios dos dormitorios: el principal, con baño en suite, y otro destinado a invitados o familiares, con un baño accesible desde un pequeño vestíbulo. En la planta superior, tras una escalera de doble tramo, se plantea un espacio diáfano con posibilidad de incorporar en el futuro nuevos dormitorios, aunque inicialmente estará destinado a disfrutar de la música, tocar la guitarra y escucharla.
El corazón de la vivienda será, por supuesto, un amplio espacio de salón-comedor-cocina de 35 m², presidido por una pequeña estufa de leña recuperada y conectado con un pequeño porche retranqueado. Un gran alero protegerá el amplio ventanal orientado al sur.
Construcción con paja
El empleo de materiales naturales será uno de los criterios constructivos desde el inicio del proyecto. Los clientes, sensibilizados con una construcción respetuosa y sostenible, apuestan claramente por ellos, siendo la construcción con paja y madera la opción elegida.
Los muros portantes se resuelven mediante módulos prefabricados de madera y paja de trigo prensada, de 35 cm de espesor, que combinan la capacidad estructural de la madera con las excelentes prestaciones térmicas y acústicas de la paja. Hacia el interior, estos elementos se revisten con morteros de arcilla, mientras que al exterior se resolverán mediante un revoco de mortero de cal. Ambas pieles son permeables al vapor de agua, favoreciendo espacios interiores sanos y confortables y, al exterior, una adecuada protección frente al agua de lluvia, permitiendo un secado natural de los cerramientos.
La envolvente térmica se completa con la cubierta y el suelo. La primera contará con 20 cm de fibra de madera rígida, encajonada entre tablones de madera, sobre los que se colocará el tablero hidrófugo y, posteriormente, una lámina impermeable y transpirable, el enrastrelado y la teja mixta de color negro. En el suelo se dispondrán 10 cm de aislamiento rígido bajo el sistema de suelo radiante-refrescante.
Los materiales de origen natural empleados aportan capacidad higroscópica y permeabilidad al vapor de agua, favoreciendo una regulación más estable de la humedad interior y contribuyendo a la creación de ambientes saludables, con una menor presencia potencial de compuestos orgánicos volátiles (COV).
Combatir los veranos duros de la Sierra madrileña
La materialidad del edificio se entiende como parte inseparable de la estrategia de confort y salubridad, y no únicamente como una cuestión constructiva o estética.
De hecho, el sobrecalentamiento que sufren muchos hogares en estas latitudes de la sierra será una de las razones de peso para evitar el uso de determinados materiales derivados del petróleo y priorizar aislamientos de origen vegetal, como la paja, la fibra de madera, el algodón reciclado o el corcho, entre otros. Estos materiales, además de presentar una baja conductividad térmica, poseen una elevada capacidad de almacenamiento de calor, lo que permite amortiguar y retrasar la transmisión de las altas temperaturas exteriores hacia el interior y mejorar el confort durante el periodo estival. A ello se suman propiedades como el desfase térmico y la efusividad térmica, que contribuyen a mejorar su comportamiento frente al calor.
Casa pasiva con energías renovables
La estrategia energética parte de una premisa sencilla: reducir al máximo la demanda tanto en verano como en invierno. La orientación, la compacidad, la calidad de la envolvente y el control de las infiltraciones permiten alcanzar una elevada eficiencia energética mediante estrategias esencialmente pasivas.
La protección solar exterior mediante contraventanas y persianas, junto con la orientación de los huecos y la posibilidad de ventilación cruzada, será fundamental para mantener el confort durante los veranos de la sierra. Estas estrategias se complementan con un sistema de aerotermia para la producción de ACS y el funcionamiento del suelo radiante-refrescante.
La vivienda dispone de cuatro placas fotovoltaicas que minimizan el gasto eléctrico relacionado con los electrodomésticos y por supuesto con la demanda energética de calefacción o refrigeración.