Casa Solórzano

VIVIENDA UNIFAMILIAR PASIVA DE MADERA Y PAJA
CANTABRIA.


La Casa Solórzano se convierte en el nuevo hogar de una familia que regresa de Hamburgo para establecerse en esta localidad de Trasmiera, Cantabria. Alejada del núcleo urbano y rodeada de praderas y vegetación, la vivienda se implanta sobre un terreno alargado que permite aprovechar plenamente la orientación sur y establecer una relación directa con el paisaje.

Existe una premisa clara: construir una vivienda eficiente, sostenible y saludable, donde la paja no sea únicamente un material aislante, sino parte esencial del proyecto. A esta voluntad se suma un modelo de construcción híbrido, que combina el trabajo de profesionales con la participación directa de la propiedad y una gestión próxima de los diferentes oficios.


Formas sencillas para enfocarse en lo que importa.

La condición anterior lleva a plantear una arquitectura deliberadamente sencilla. Una geometría contenida, una estructura racional y una envolvente continua permiten reducir la complejidad constructiva y, al mismo tiempo, optimizar el comportamiento energético del edificio.

La vivienda se desarrolla íntegramente en una planta, dentro de un volumen rectangular de aproximadamente 18 metros de longitud por 7,5 de anchura. El programa reúne vestíbulo-invernadero, salón-comedor-cocina, despensa, tres dormitorios, dos baños y un espacio de trabajo.

El cuerpo principal, de geometría elemental y cubierta a dos aguas, se prolonga mediante un porche perimetral que adquiere mayor profundidad hacia el oeste capaz de proteger la envolvente frente al hostigo de la lluvia predominante, enfatizar el acceso y generar espacios intermedios de estancia.

La implantación aprovecha las condiciones naturales del lugar. La orientación sur permite maximizar las ganancias solares durante el invierno, mientras la vegetación caducifolia próxima introduce una protección estacional frente a la radiación. 

La propia topografía participa también en la arquitectura: durante la excavación aparecieron dos formaciones paralelas de roca caliza que, lejos de convertirse en un obstáculo, fueron incorporadas a la lógica de la cimentación y permitieron generar un pequeño espacio excavado bajo la vivienda que servirá para ubicar los depósitos propios de los baños secos, así como de bodega natural.


Construcción con paja, madera y tierra

La elección de los materiales responde a una estrategia basada en la proximidad, la baja energía incorporada y la capacidad de los sistemas naturales para regular las condiciones interiores.

El sistema constructivo combina un entramado ligero de madera en los muros portantes norte y sur con un sistema de “poste y viga  en el eje central, capaz de asumir las cargas puntuales de la cubierta.

El perímetro se rellena con fardos de paja de trigo comprimidos dispuestos entre montantes dobles de madera de 50×100 mm, apoyados sobre un sobrecimiento cuidadosamente impermeabilizado y aislado frente a la humedad ascendente. Los fardos, colocados de canto, quedan enrasados con el entramado, conformando una envolvente continua de aproximadamente 36 cm de espesor.

La paja queda protegida mediante una solución multicapa que combina madera, fibra de madera, morteros de cal y sistemas de impermeabilización y control higrotérmico. Hacia el interior, el acabado se realiza mediante morteros de arcilla, cuya capacidad higroscópica contribuye a estabilizar la humedad ambiental. Parte de la tierra empleada procede incluso del propio terreno, cerrando de este modo un ciclo material estrechamente ligado al lugar.

La cubierta obedece a esta misma lógica constructiva. Una estructura de madera laminada de gran canto recibe el aislamiento de paja y se completa exteriormente con tablero de madera hidrófugo, láminas transpirables, enrastrelado y teja cerámica. Al interior, otro tablero de madera que sirve de soporte junto con la imprescindible lámina de freno de vapor.

En el interior, la estrategia material incorpora también la inercia térmica. Las particiones de fábrica y los bloques de tierra comprimida (BTC), especialmente concentrados en torno a la estufa, permiten almacenar parte del calor y liberarlo progresivamente. Las carpinterías  serán de madera de pino laminado de 92mm, triple acristalamiento y cámaras de gas argón.


La mejor energía es la que no se necesita.

La estrategia energética parte de una premisa sencilla: reducir al máximo la demanda antes de incorporar sistemas activos.

Orientación, compacidad, aislamiento, inercia térmica, control solar y hermeticidad configuran un edificio cuyo comportamiento energético se apoya fundamentalmente en decisiones pasivas. El estudio mediante la herramienta PHPP permite ajustar la envolvente y evaluar las necesidades reales de calefacción y refrigeración antes de definir las instalaciones.

La escasa demanda de calefacción permitirá que una pequeña estufa de leña  de apenas 6KW resulte suficiente para mantener el confort de la vivienda durante el invierno, aprovechando su posición estratégica para favorecer la distribución natural del calor. La producción de ACS se resuelve mediante aerotermia.

La eficiencia no reside, por tanto, en la incorporación de una tecnología compleja, sino en haber reducido previamente la cantidad de energía necesaria para habitar la casa.


Low tech y máximo respeto al entorno

La vivienda incorpora además una estrategia ambiental que trasciende el comportamiento térmico de la envolvente. Dos baños secos permiten reducir el consumo de agua y separar las fracciones sólida y líquida, mientras las aguas grises se someten a un proceso de depuración mediante fosa biofiltro antes de su infiltración en el terreno.

Estas decisiones forman parte de una misma concepción de la arquitectura: minimizar los recursos empleados, aprovechar las condiciones naturales del lugar y reducir la dependencia de sistemas externos.

El resultado es una vivienda de aproximadamente 110 m² útiles capaz de mantener un elevado nivel de confort con una demanda energética muy reducida. La madera, la paja, la tierra y la cal construyen una atmósfera cálida, saludable y, al mismo tiempo, una envolvente de altas prestaciones.

 

Casa Solórzano plantea así una arquitectura de medios sencillos y resultados precisos. Una vivienda donde la sostenibilidad no aparece como un añadido tecnológico, sino como una consecuencia directa de las decisiones de proyecto: construir menos, aislar mejor, utilizar materiales naturales y aprovechar las condiciones del lugar.

Una arquitectura basada en materiales naturales, transpirables y de baja huella ambiental, capaces de configurar una envolvente de altas prestaciones y, al mismo tiempo, unos espacios confortables, equilibrados y saludables, arraigada en el paisaje cántabro y construida desde una relación consciente entre materia, clima y forma de habitar.

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