VIVIENDA UNIFAMILIAR PASIVA DE MADERA Y PAJA
BURGOS.
Vivienda pasiva de consumo casi nulo
La casa LM se sitúa en Villalba de Duero, un pequeño municipio de la Ribera del Duero donde la presencia de los viñedos define el paisaje. La vivienda ocupa una parcela poligonal integrada en el casco urbano, que se abre hacia el interior y presenta un ligero desnivel respecto de la calle. Esta condición permite asomarse sobre el entorno y se incorpora como una de las cualidades espaciales del proyecto.
El clima, mediterráneo continentalizado, se caracteriza por inviernos fríos y veranos exigentes. La estrategia arquitectónica parte, por tanto, de una idea esencial: construir un refugio climático en el que el confort interior sea prioritario durante todo el año.
La vivienda se concibe a partir de principios bioclimáticos y pasivos: orientación adecuada, elevado aislamiento térmico, eliminación de puentes térmicos, ventilación cruzada y protección solar. El objetivo es reducir al mínimo la demanda energética necesaria para alcanzar unas condiciones interiores confortables, tanto en invierno como en verano.
La protección frente a la radiación solar adquiere un papel determinante durante el periodo estival. Persianas y, especialmente, vegetación de hoja caduca funcionan como dispositivos pasivos. En planta baja, el porche y el retranqueo de la fachada correspondiente al salón generan una primera protección frente al sol. La orientación oeste constituye el principal desafío durante el verano, mitigado mediante la vegetación recientemente plantada.
La evapotranspiración de los árboles, junto con la presencia de agua y humedad asociada a la piscina, contribuye a mejorar las condiciones microclimáticas del entorno inmediato. En el interior, la madera adquiere un papel predominante, mientras que la inercia térmica de los gruesos revocos de arcilla contribuye a estabilizar las temperaturas y aportar frescor durante el verano.
La ventilación cruzada, tanto longitudinal como transversal, permite disipar el calor acumulado durante el día y aprovechar el descenso nocturno de las temperaturas, especialmente acusado en este contexto climático.
Autoconstrucción tecnificada y materiales de proximidad
La vivienda se plantea mediante un proceso de autoconstrucción tecnificada y con una utilización mayoritaria de materiales naturales. Una parte significativa de estos materiales procede del entorno próximo, mientras que la envolvente se fabrica mediante procesos de prefabricación e industrialización desarrollados en un taller anexo a la parcela por el propio promotor.
Los cerramientos se resuelven mediante paneles prefabricados de madera y paja de 35 cm de espesor, realizados con madera de Pino Soria-Burgos y paja procedente del entorno. Su fabricación, desarrollada con precisión y conocimiento técnico, combina las habilidades de carpintería del promotor con su experiencia como mecánico fresador, dando lugar a un sistema de altas prestaciones energéticas y acústicas.
La elección de los materiales responde, por tanto, no solo a criterios de proximidad, sino a una estrategia orientada a reducir la energía incorporada y las emisiones derivadas de su extracción, transformación y transporte.
Materiales naturales, transpirables y libres de COV
La alta eficiencia energética puede alcanzarse mediante diferentes sistemas y estrategias. En este proyecto, sin embargo, la elección de los materiales constituye una parte esencial de la estrategia ambiental, buscando espacios interiores saludables, transpirables y capaces de regular de forma natural la humedad.
La utilización de productos derivados del petróleo se minimiza allí donde existen alternativas naturales capaces de ofrecer prestaciones equivalentes. Los materiales de origen natural empleados aportan, además, capacidad higroscópica y permeabilidad al vapor, favoreciendo una regulación más estable de la humedad interior y la creación de ambientes con una menor presencia de compuestos orgánicos volátiles (COVs).
La materialidad del edificio se entiende, por tanto, como parte inseparable de la estrategia de confort y salubridad, y no únicamente como una cuestión constructiva o estética.
Economía circular, reversibilidad y huella de carbono
La madera aserrada utilizada en buena parte de la estructura es pino silvestre con marca de garantía Pino Soria-Burgos, procedente de bosques próximos a la obra. La paja de trigo, utilizada como aislamiento en la envolvente exterior, es un subproducto agrícola recolectado a menos de 30 km. El aislamiento del forjado intermedio y de los tabiques interiores se realiza con algodón reciclado procedente de ropa desechada y fabricado en La Rioja. La tabla de alerce procede de bosques de Navarra y Euskadi.
Otros materiales presentan una procedencia más alejada, pero mantienen una baja huella asociada a su materialidad. Es el caso del SATE de fibra de madera rígida, colocado atornillado sobre los bastidores de madera para conseguir una base plana y homogénea para el posterior revoco de cal.
Siempre que no puedan ser reutilizados o reciclados al final de su vida útil, muchos de estos materiales mantienen la posibilidad de ser compostables, reduciendo significativamente su impacto ambiental frente a soluciones convencionales derivadas del petróleo o basadas en materias primas no renovables.
La emergencia climática obliga a revisar no sólo cómo se construye, sino también con qué se construye. La huella ambiental de un edificio comienza mucho antes de su puesta en servicio.
La vivienda incorpora una elevada proporción de materiales de origen vegetal y natural, capaces de actuar como reservorios de carbono. A ello se suma la fabricación en el propio emplazamiento de buena parte de la envolvente y de otros elementos constructivos, reduciendo fases intermedias de fabricación y transporte.
La construcción en seco refuerza además la posibilidad de desmontaje, reutilización y adaptación. La reversibilidad de los sistemas permite prolongar su vida útil y facilita futuras transformaciones del edificio, evitando que la construcción se convierta necesariamente en un proceso irreversible.
Una forma diferente de construir
El coste de los materiales naturales no debería evaluarse únicamente desde una perspectiva económica directa, sino desde una visión holística que incorpore sus efectos ambientales, sociales y sobre la salud. Las emisiones de gases de efecto invernadero generan impactos que, en último término, tienen también un coste para la sociedad.
Diseñar y construir de otra manera no sólo es posible: ante el actual contexto climático, resulta necesario. Casa LM explora esa posibilidad desde una escala doméstica, combinando estrategias pasivas, materiales naturales y de proximidad, autoconstrucción tecnificada y sistemas constructivos reversibles para reducir la huella ambiental sin renunciar al confort.