VIVIENDA UNIFAMILIAR PASIVA DE MADERA Y PAJA.
ÁLAVA
Vivienda pasiva autoconstruida con materiales naturales.
Situada en el municipio alavés de Zigoitia, la casa Z será otro ejemplo más en el que el uso de materiales naturales junto con una autoconstrucción tecnificada convierte una simple edificación en un hogar de alta eficiencia energética, confortable, transpirable y sano construido por su propio usuario.
El programa de la vivienda será sencillo, pero a su vez con una clara aspiración escalable. El diseño hará hincapié en la posibilidad de que, con el tiempo, el usuario pueda ir conquistando distintos espacios dentro de una envolvente pura y sin alardes innecesarios.
Lo que en una primera fase se traduce en un programa de salón, comedor-cocina, un dormitorio principal con vestidor y una sala polivalente abierta, en el futuro, el usuario podrá acondicionar otros espacios que la envolvente acoge pero que necesitan una mayor inversión de la que se dispone en un primer momento.
El porche, abierto, amplio y cubierto, será un espacio fundamental en el proyecto para el disfrute del usuario a modo de Txoko. Al otro lado del muro que divide este espacio, existe capacidad para estacionar un vehículo.
Los espacios interiores serán agradables, pero sin concesiones caprichosas. Aun así, la sensación espacial se amplifica gracias a una doble altura en toda la zona del salón. Arriba, un altillo que, a día de hoy, tiene función de almacenaje.
Principios bioclimáticos y adecuación al entorno.
La vivienda se ubica próxima al río Zubialde, afluente del Zadorra. Situada a la sombra de la vegetación alta que sigue el curso de agua, su entorno será húmedo en los meses no estivales. Además, las posibles crecidas de agua serán una de las premisas a salvar: la vivienda se elevará varios centímetros de la cota 0.
Sobre la losa de cimentación, una cámara ventilada mediante encofrados perdidos de plástico reciclado nos salva de humedades por capilaridad. Sobre ellos, un sobrecimiento de dos hojas de ladrillo perforado evitará tanto el ascenso por capilaridad como las salpicaduras a los módulos prefabricados de paja y madera realizados íntegramente por el promotor.
El edificio, de formas sencillas y compactas, se dispone en planta rectangular, aprovechando el lado largo abierto a la orientación sureste, en busca de la radiación solar que nos aporte la energía gratuita en invierno.
El porche, ubicado al oeste, nos cobijará de las lluvias predominantes, protegiéndonos igualmente del noreste por la arboleda de chopos propios del curso de agua. La fachada norte, más cerrada, contará con la apertura justa de huecos que proporcionen luz y ventilación cruzada, clave para el refrescamiento en verano.
Autoconstrucción tecnificada y materiales de proximidad
La vivienda se plantea mediante un proceso de autoconstrucción tecnificada y con una utilización mayoritaria de materiales naturales. Una parte significativa de estos materiales procede del entorno próximo, mientras que la envolvente se fabrica mediante procesos de prefabricación e industrialización desarrollados en un taller próximo a la localidad del propio promotor.
Tras un proceso de asesoramiento y acompañamiento por nuestra parte, el cliente realizará toda la envolvente vertical para la posterior colocación de la cubierta, aislada igualmente con paja prensada de trigo procedente de apenas pocos kilómetros, apoyada sobre una estructura de celdas de madera de pino silvestre, con marca de garantía Pino Soria-Burgos.
Su fabricación, desarrollada con precisión, pone de manifiesto las habilidades de carpintería del promotor para conseguir, a la postre, un cerramiento de altas prestaciones térmicas y acústicas.
Construcción con paja: materiales naturales, transpirables y libres de COV
La elección de los materiales constituye una parte esencial de la estrategia de proyecto, buscando espacios interiores saludables, transpirables y capaces de regular de forma natural la humedad.
Serán clave la madera, la paja, la arcilla y la cal para conseguir el objetivo.
Los materiales de origen natural empleados aportan capacidad higroscópica y permeabilidad al vapor, favoreciendo una regulación más estable de la humedad interior y la creación de ambientes con una menor presencia de compuestos orgánicos volátiles (COV).
La materialidad del edificio se entiende, por tanto, como parte inseparable de la estrategia de confort y salubridad, y no únicamente como una cuestión constructiva o estética.